Los envíos por courier marítimo abren un nuevo debate operativo en el comex argentino
El hecho de poder hacer envíos mediante courier por vía marítima genera un nuevo debate sobre la lectura de la normativa del comex argentino
El comercio exterior argentino atraviesa una etapa de transformación logística. El desarrollo de los envíos por courier marítimo comenzó a ganar terreno y abrió una discusión técnica sobre los alcances del régimen simplificado de importación y exportación en la Argentina.
El avance de este esquema responde, en gran parte, a una necesidad concreta del mercado: encontrar alternativas más eficientes para operaciones de menor volumen que hoy quedan condicionadas por el alto costo del flete aéreo.
Para muchas PyMEs y empresas que trabajan con pequeñas cargas, la logística puede representar una proporción demasiado elevada dentro del costo total de la mercadería, por lo que el esquema de courier marítimo se posiciona como una gran alternativa.
La reinterpretación de los envíos por courier marítimo
Uno de los principales debates que surgieron alrededor del courier marítimo está vinculado con una idea históricamente instalada en el sector: la asociación casi automática entre régimen courier y transporte aéreo.
Sin embargo, esa relación podría responder más a una práctica consolidada que a una limitación expresamente establecida por la regulación vigente.
De hecho, una empresa realizó una presentación ante Aduana. El planteo es que la normativa actual define las características generales del servicio courier, las condiciones de los envíos y los requisitos operativos que deben cumplir los prestadores habilitados, pero no establece de forma explícita que las operaciones deban realizarse únicamente por vía aérea.
De hecho, las restricciones previstas se concentran principalmente en aspectos como peso, valor FOB, intervenciones específicas o beneficios arancelarios. A partir de esta interpretación, comenzó a consolidarse la posibilidad de incorporar el transporte marítimo como una alternativa válida dentro del esquema simplificado.
El tema no es menor, ya que implica repensar parte de la operatoria logística tradicional del comercio exterior argentino y adaptar procesos a nuevas modalidades de transporte.
A nivel internacional, además, existen antecedentes donde los sistemas de envíos rápidos operan utilizando distintas vías logísticas —aérea, marítima o terrestre— según el tipo de carga, los costos y los tiempos requeridos por cada operación. Esa experiencia global también contribuye a alimentar el debate local.
Trazabilidad y logística: los desafíos del nuevo esquema
Más allá de la discusión normativa, el crecimiento del courier marítimo trae al debate cuestiones como la trazabilidad y el control operativo de las mercaderías. En este sentido, el régimen courier argentino ya cuenta con herramientas de registración simplificada e identificación de operadores que permiten sostener un seguimiento integral de los envíos durante toda la cadena logística.
Aduana evaluó la mencionada presentación y reconoció que la vía marítima podía incorporarse dentro del esquema courier. Sin embargo, recordó que las empresas que operan bajo esta modalidad deben estar registradas como Prestadores de Servicios Postales (PSP), condición necesaria para encuadrarse dentro del régimen simplificado.
Es importante mencionar que algunas compañías comenzaron a desarrollar estructuras logísticas más integradas, incluyendo consolidación de carga en origen, coordinación internacional y centros operativos en Asia para optimizar costos y tiempos de distribución.
También aparecieron nuevos modelos de recorrido regional, donde parte de la desconsolidación logística puede realizarse en países vecinos antes del ingreso final a la Argentina. En estos casos, el desafío principal pasa por mantener la trazabilidad y el encuadre operativo del courier durante todo el proceso.